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Hope convierte un pueblo coreano en zona de desastre: Hong-jin Na prueba sus 160 minutos tras Cannes

Hope, de Hong-jin Na, llega a Corea el 15 de julio tras venderse a unos 200 territorios y abrir debate por su acción sci-fi de 160 minutos

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Hope, la nueva película del director Hong-jin Na, llegará a los cines de Corea el 15 de julio. El proyecto ya se vendió por adelantado a cerca de 200 países y territorios, una cifra que lo coloca como una de las apuestas coreanas más visibles antes de su estreno local. Para el público coreano, sin embargo, la pregunta principal no se resuelve solo con ese dato internacional: lo que está en juego es si una película de ciencia ficción y acción de 160 minutos, presentada primero en Cannes, puede sostener la atención de los espectadores hasta el final.

Hope sacude un puerto junto a la DMZ: Hong-jin Na llega a julio con 160 minutos y 200 países vendidos

El rendimiento comercial de Hope en el extranjero es evidente, pero la reacción tras su presentación en Cannes no se concentró en una sola dirección. De cara a su estreno de julio, el peso que acompaña a la película parece estar menos en cuánta conversación genera y más en si su nivel de acabado justifica una producción de gran escala y una duración especialmente larga para la cartelera de verano.

La historia se sitúa en el puerto de Hopo, cerca de la Zona Desmilitarizada. Beom-seok, jefe de una oficina local, se moviliza después de escuchar noticias sobre la aparición de un tigre y termina enfrentándose a una presencia desconocida que cae sobre el pueblo. La escala del reparto también forma parte del atractivo inicial: Hwang Jung-min, Jo In Sung y Hoyeon Jung ocupan el centro del elenco coreano, mientras que Michael Fassbender y Alicia Vikander también aparecen acreditados.

Las ventas internacionales ya dieron a la película un punto de partida contundente. KoBiz, el medio en inglés del Consejo de Cine Coreano, informó que Hope fue vendida por adelantado a unos 200 territorios alrededor de su paso por Cannes, y que Plus M Entertainment describió ese resultado como el mayor récord de preventa internacional para una película coreana. En el mismo artículo también se mencionó Zona Cero, de Yeon Sang-ho, como otro caso vendido a más de 120 territorios. Los dos ejemplos muestran que el cine coreano de género puede atraer a distribuidores extranjeros incluso antes de llegar a las salas.

Aun así, una preventa internacional no equivale automáticamente a una taquilla sólida en Corea. La preventa refleja que distribuidores de otros mercados consideraron que podían comercializar la película ante sus propios públicos. El espectador coreano, en cambio, debe encontrar una razón concreta para pagar una entrada y permanecer 160 minutos en una sala. Esa distancia entre expectativa global y aceptación local es precisamente lo que Hope tendrá que reducir en julio.

Después de las ventas, el siguiente elemento a observar es la respuesta generada por la proyección de Cannes. Hope se mostró por primera vez en la sección competitiva del 79 Festival Internacional de Cine de Cannes, con una duración conocida de 160 minutos. También se reportó que, tras la función, hubo una ovación de pie de unos siete minutos. Mirada solo como señal de atención en la sala, esa cifra indica que el interés allí no fue menor.

Pero la duración de los aplausos no basta para definir el grado de acabado de una película. Tras Cannes hubo reacciones que valoraron la fuerza de la acción y su condición de película de criaturas de tono poco familiar, mientras otras señalaron reservas sobre la claridad del relato o el acabado de los efectos generados por computadora. Esa división, más que cerrar la discusión, sugiere que Hope no se ajusta del todo al molde de una película veraniega convencional.

Para el público coreano, ese es uno de los puntos centrales. Las películas anteriores de Hong-jin Na, The Chaser, The Yellow Sea y The Wailing, son recordadas por su tensión intensa y sus emociones ásperas. Hope parece llevar esa tensión hacia un territorio más amplio de criaturas, ciencia ficción y acción. El primer filtro será si los espectadores que entren por el nombre del director la reciben como una película de Hong-jin Na o si la perciben como un blockbuster demasiado distinto.

En el tráiler internacional oficial, lo primero que destaca no es tanto el rostro de las estrellas como el espacio donde se instala el miedo. Calles viejas de un pueblo, edificios destruidos, coches policiales y persecuciones en el bosque aparecen en una sucesión rápida. Incluso después de presentar el título en letras grandes, el avance no se detiene mucho tiempo en explicar la forma completa de la criatura; antes muestra a personas perseguidas por algo que todavía permanece parcialmente fuera de campo.

Esa decisión es relevante. Lo que Hope debe vender al público no es solo el diseño de una criatura. También debe transmitir la sensación de que un pequeño pueblo coreano reconocible se transforma de pronto en el escenario de una catástrofe incomprensible. Por eso la fuerza del tráiler no descansa únicamente en la pregunta de qué apareció, sino en cuánto se derrumba un espacio que parecía cotidiano.

Ese método también conecta con los espectadores que conocen la filmografía previa del director. Hong-jin Na ha usado con frecuencia situaciones en las que los personajes son empujados hacia hechos que no comprenden del todo, sin que la causa de cada incidente se explique desde el principio. Hope parece trasladar esa sensibilidad a una pantalla más grande y a movimientos más rápidos. Pero, justamente porque la escala visual crece, cualquier escena débil puede volverse más visible. Por eso el resultado del trabajo de posproducción restante antes del estreno se volvió un factor importante.

La duración de 160 minutos no es un detalle menor en la cartelera de verano. Para el espectador, si se suma el tiempo de traslado, la decisión puede ocupar casi medio día. Para los cines, una película tan larga también dificulta programar muchas funciones durante la jornada. Cuanto mayor es la duración, más importante se vuelve el boca a boca.

Eso no significa que una película larga esté condenada a jugar en desventaja. Si las grandes escenas de acción funcionan y las emociones de los personajes acompañan el espectáculo, el tiempo extendido puede transformarse en una sensación de satisfacción, como si la entrada hubiera valido lo que cuesta. Si, por el contrario, el relato deja ver huecos, esos mismos 160 minutos pueden convertirse en cansancio. Hope se encuentra exactamente en esa bifurcación.

El presupuesto también aumenta la presión. Informes de la prensa coreana indicaron que la producción habría costado entre 50.000 y 70.000 millones de wones. Esa cifra no ha sido confirmada de manera idéntica en múltiples documentos oficiales, por lo que conviene no presentarla como un dato cerrado. Aun así, resulta claro que Hope no es una película de género de tamaño corriente. Las ventas internacionales ya le dieron apoyo inicial, pero después del estreno local serán el número de espectadores, las valoraciones y el boca a boca capaz de resistir una duración extensa los que funcionen como boletín de resultados.

Hong-jin Na afirmó que aceptaba las reacciones críticas recibidas en Cannes y que concentraría sus esfuerzos, hasta el estreno de julio, en la posproducción, incluidos los efectos generados por computadora. Esa declaración resume con precisión el lugar en el que se encuentra Hope. La película ya obtuvo la atención del mercado internacional. Ahora debe convencer al público coreano como obra terminada.

Después del 15 de julio, será difícil juzgarla solo por la posición que ocupe en su primer día. Habrá que ver cómo hablan los espectadores reales de su larga duración, si aceptan con naturalidad la mezcla de criatura y acción de ciencia ficción dentro de un pueblo coreano, y cuánto logra reducir la posproducción las reservas que aparecieron tras la proyección de Cannes.

Hope ya se convirtió en una gran película antes de llegar a las salas. Las preventas a 200 mercados y la invitación a la competencia de Cannes explican esa dimensión. Sin embargo, la evaluación que queda al salir del cine será mucho más simple: si quienes vean sus 160 minutos recomiendan la experiencia a otras personas, la respuesta de la taquilla de julio empezará a verse con claridad.

Por Joo Du-cheol · Por 주두철 · Traducido a partir del artículo original en coreano. · Leer el artículo original en coreano ↗
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