Kim Ki-soo toma las tijeras en Yongin: del personaje de KBS a su salón unipersonal
El excomediante de KBS obtuvo licencia en 2024 y atiende reservas, cabello, color personal y maquillaje en su salón de una persona en Yongin
Kim Ki-soo, conocido inicialmente como comediante, ha dado a conocer una nueva etapa profesional en Gyeonggi, Yongin, donde opera un salón de peluquería unipersonal y trabaja directamente como diseñador de cabello. Después de mostrar contenidos de belleza en televisión y en YouTube, ahora se encuentra en un espacio distinto: recibe reservas, conversa con cada cliente, realiza la consulta previa y se encarga personalmente del cabello.

El cambio de Kim Ki-soo no aparece como un giro repentino sin continuidad. Debutó en 2001 como comediante de la 16.ª promoción de reclutamiento abierto de KBS, y se hizo reconocible para el público con el personaje “Dancer Kim” en el programa de comedia “Gag Concert”. Con el paso del tiempo, amplió su campo de actividad hacia la creación de contenido de belleza, apoyándose en maquillaje, estilismo e imagen personal.
Durante el periodo reciente, cuando su presencia en programas de televisión y en YouTube disminuyó durante aproximadamente los últimos dos años, Kim Ki-soo preparó otra vía profesional. Según lo conocido, completó en 2024 un curso en una academia de belleza, obtuvo la licencia de peluquero y comenzó a prepararse para trabajar como diseñador de cabello, trasladando su experiencia pública en imagen a una labor técnica de atención directa.
El nuevo lugar de trabajo de Kim Ki-soo que se conoce actualmente es un salón unipersonal situado en Gyeonggi, Yongin. Allí atiende a los clientes con el nombre de “Su-ssam” y, además de servicios capilares, también ofrece diagnóstico de color personal y consultas de maquillaje. El formato se acerca al de una pequeña tienda en la que una sola persona asume el proceso completo, desde la conversación inicial hasta el procedimiento.
En reseñas de visitantes, según se ha informado, también han aparecido respuestas que destacan una consulta detallada y resultados de estilismo satisfactorios. Aun así, las reseñas en línea tienen una muestra limitada, por lo que no permiten concluir de manera definitiva si la operación del salón es un éxito o un fracaso comercial.
Lo llamativo, sin embargo, es que la imagen de belleza que Kim Ki-soo había construido en el pasado se haya conectado con un oficio real. Para una figura televisiva, el maquillaje y el estilismo podían formar parte de un personaje o de un contenido mostrado en pantalla; en un salón de peluquería, en cambio, debe observar la forma del rostro, el tono de piel y el estado del cabello de cada cliente para entregar un resultado concreto. Es un entorno en el que el resultado del servicio y la posibilidad de que el cliente vuelva pesan de manera más directa que la habilidad verbal o la presencia ante la cámara.
El paso de los contenidos de belleza a la técnica en el lugar de trabajo también cambia la forma en que se evalúa su actividad. En un salón unipersonal, el director se ocupa de la agenda, las consultas y los procedimientos, por lo que la constancia resulta especialmente importante. Si corte, coloración, asesoría de color personal y consejos de maquillaje se conectan en una sola atención, el cliente puede recibir una consulta integrada sobre su imagen.
Ese mismo modelo también implica cargas prácticas. Cuando una sola persona sostiene el servicio, la condición física, la administración de las reservas y la gestión diaria del local pueden influir directamente en la calidad de la atención. En el caso de Kim Ki-soo, el reconocimiento obtenido como comediante puede servir como punto de partida, pero un salón unipersonal finalmente debe sostenerse con visitas repetidas y recomendaciones de boca en boca.
Por ahora, lo confirmado es que Kim Ki-soo opera un salón unipersonal en Yongin y que combina servicios de cabello con asesoría de imagen. La información sobre el periodo exacto de operación del local, el tamaño de las reservas y la existencia de una clientela fija se conoce solo de manera limitada.
Para sus seguidores, la transformación puede resultar poco familiar, pero observada dentro de una trayectoria más amplia se conecta con el tiempo que Kim Ki-soo dedicó a construir una identidad como creador de belleza. En lugar de limitarse a esperar un regreso a la televisión, está reorganizando el ritmo de sus días a través de otro oficio.